
-15 con 40.
-Esto le hacen 16, y 4, los 20.
-No se olvide las coca-colas, que se las he dejado en el otro lado.
-Hasta luego, señora Balcells. Que vaya bien.
Las once y veintitrés. Siete minutos y cierro la caja. Dios, ¡qué hambre! Desde las nueve que estoy pensando en el bocadillo de tortilla. Y es que, joder, parece que no pase el tiempo. Hoy, todos comprando como si se acabase el mundo. Claro, como es principio de mes y acaban de cobrar…
Menos mal que mañana he quedado con la Yoli para ir de tiendas. Ya me ha dicho que en el Bershka han puesto unas minifaldas vaqueras a 10 euros que son monísimas. Y es que al Javi le encanta que vaya con minifalda porque, aunque parezca mentira, le gusta que los tíos me miren por la calle. Hay que ver, como son los tíos a veces. La verdad es que a mi también me gusta que me miren, y para estar mona con el uniforme del Mercadona hay que aplicarse mucho. Por eso yo pido el jersey una talla menos de la que me toca, bien ceñidito y con escote de pico. Por eso me paso una hora en el baño cada mañana: la raya del ojo, el pelo cardado, los pendientes de aro a juego con los zapatos… Hay que saber sacarse partido. El Juan, el del banco, viene todos los días a comprarse el almuerzo cuando estoy yo en caja. Y el otro día viene y me dice: “Merche, es que cada día estás más guapa… Tenemos que quedar un día tu y yo, y nos vamos a tomar unas cañitas”.
Para cañitas ya tengo a mi Javi, que está todo el día de bares. A mi lo que me gustaría seria que me llevara al teatro, o al Liceo, a escuchar a Wagner, que me encanta. O a la Fundación Miró, que está la Pipilotti Rist, con una exposición de videos que es que me flipa, esa chica. Pero como sólo soy cajera del Mercadona, pues lo que me toca es un novio como el Javi, que le dices Pipilotti y te contesta que eso lo será tu madre. Y es que sólo sabe de penaltis y de fueras de juego. Si fuese un poquito más como yo, pues yo sería más feliz. Porque no me entiende cuando le cuento que es que en China no se respetan los derechos humanos. No me escucha cuando le comento el libro que estoy leyendo de Saramago. Se cree que me he vuelto loca cuando vuelvo del videoclub con un documental sobre la caza de delfines en Japón.
Pero bueno, es lo que hay. Yo al Javi lo quiero con toda mi alma. Y aquí, en el súper, los clientes me adoran. Yo me iría a merendar todos los días con la Tere y sus dos niños, cuando pasan por el súper con las mochilas a reventar, y su madre les dice que no corran. Le llevaría la compra a casa yo misma a la señora Balcells, que está muy sola y la artritis la está matando. Y le diría al señor Escanio que no coja más botellas de whisky, que cada vez está peor, y que se vaya a un centro de esos donde ayudan a los alcohólicos. Es lo que tiene trabajar aquí. Que una no necesita tener carrera para hacer de psicóloga. Y es lo que a mi me gusta.
¡Las 11 y media! ¡Ya era hora!
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada